miércoles, 16 de marzo de 2016

Aprendiendo de la naturaleza.




Cuántas veces la naturaleza vuelve a empezar. Las plantas, que al ser cortadas, podadas, vuelven a brotar, a florecer. El día, que después del ocaso y de la noche, vuelve a amanecer. Y así con todo el ciclo de la vida, hasta que termine el mundo.

Nosotros también debemos cada día volver a comenzar, a hacer las mismas cosas una y otra vez, y a veces en la vida tendremos que empezar nuevamente nuestros proyectos, nuestros sueños que han caído por tierra.

Tenemos que aprender de la naturaleza y pedir fuerzas a Dios para seguir en el camino de la vida, sabiendo que aunque hoy estemos abatidos, mañana brillará el sol y estaremos bien. Y si no estaremos bien en la tierra, al menos el Cielo nos espera para acogernos en la eternidad, donde ya no habrá más dolor ni pena.

La vida del hombre sobre la tierra es milicia, como bien dice Job. Es una prueba, y en medio de la prueba nos podemos olvidar, por la felicidad que experimentamos, de que estamos todavía en la prueba. Y a veces nos sobreviene un dolor, una desgracia, una pérdida, y entonces experimentamos la debilidad.

Pero hay que recordar siempre que después del Viernes Santo viene el Domingo de Resurrección, y teniendo siempre este pensamiento fijo en la mente, no desanimarnos tanto cuando estamos dolidos, ni envalentonarnos tanto cuando estamos felices y todo nos va bien. Sino tengamos moderación en todo, y resistamos, resistamos con la ayuda de Dios, y sobre todo con la oración frecuente, diaria, especialmente del Santo Rosario, pues la Virgen promete que quien reza su rosario, no será vencido por la desgracia.

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