miércoles, 4 de julio de 2012

"LA SANTÍSIMA VIRGEN, MODELO DE FE, ESPERANZA Y CARIDAD PARA EL III MILENIO"





La Santísima Virgen nos ha prometido en Fátima que al final de la gran batalla espiritual que tendríamos que vivir, su Corazón Inmaculado triunfará”. El triunfo de su Inmaculado Corazón es la victoria de la gracia sobre el pecado, de la santidad sobre la corrupción. Pero hasta que esta victoria ocurra, estamos en el medio de esta gran batalla, estamos todavía en los momentos decisivos en los que se decide por la vida o la muerte. Es por esto, que podríamos decir que estamos en tiempos de sufrimientos, persecución y tribulación. “La Iglesia de el primer milenio nació de la sangre de los mártires. Al final de este segundo milenio, la Iglesia una vez mas se ha convertido en iglesia de mártires.” Este martirio o sufrimiento esta siendo experimentado hoy en muchas y diferentes formas: en el cuerpo o en el corazón. Es el sentir de muchos que estamos en un momento de calvario o pasión del Cuerpo místico de Cristo, la Iglesia. Nadie puede negar el hecho de que el sufrimiento, el pecado mortal, la falta de fe y de moral, ha tocado de alguna forma a nuestras familias o a nuestros amigos. Esta es hora de Cruz.

Nuestra Señora estuvo al pie de la cruz, uniendo su Corazón a los sufrimientos del Corazón de Jesús. Es precisamente por esta unión de los Dos Corazones, que el Corazón de nuestra Madre fue místicamente traspasado por la misma espada que traspasó el Corazón de Jesús. Esta fue la hora mas dolorosa para la Virgen Santísima, sin embargo, las Escrituras nos dicen que ella estuvo de pie junto a la cruz de su Hijo.

El estar de pie es una postura que manifiesta las realidades internas del Corazón de María. Al estar de pie, Ella nos reveló la fortaleza e integridad de su corazón, la indivisión de amor por Dios y por la humanidad, y su fidelidad a la misión que se le había encomendado. Estando de pie junto a la cruz, nos enseñó que su Corazón siendo inmaculado y nunca tocado por la oscuridad ni el pecado, tampoco podía ser tocado por el mal, en la mas oscura y dolorosa de las horas: la pasión y muerte de su Hijo.

Ella no permitió que las consecuencias del mal que la rodeaban entraran en su Corazón, aunque el sufrimiento si entró traspasando su corazón. La Santísima Virgen mantuvo su libertad interior como hija de Dios porque no fue invadida por el miedo, la desesperación o el odio. Como dice 2 Ped 3:19 “pues uno se hace esclavo de aquel que le vence”. Ella nunca estuvo sujeta a la oscuridad, siempre se mantuvo, tal y como un día proclamó: “esclava del Señor y su plan.”. En la encíclica de S.S. Juan Pablo II, Madre del Redentor (MR) # 37, leemos: “María, al lado de su Hijo, es la imagen mas perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad.”

Porque en la hora mas oscura, el Corazón de María no fue empañado por la desesperación, odio o duda, sino que mas bien manifestó las virtudes opuestas, es que hoy Ella puede llamarnos a imitar esas virtudes en nuestras propias dificultades y sufrimientos. Ella no solo nos llama, sino que nos imparte las gracias que necesitamos para ser fieles y para responder con santidad en todas las adversidades y dificultades que podemos experimentar personalmente, como familias, sociedad, en el mundo y en la Iglesia.

Tres pilares sostuvieron el Corazón de Maria al pie de la Cruz. -su fe inconmovible, su firme esperanza y su amor profundamente sacrificial. Si a través de toda su vida, vemos estas tres virtudes actuar poderosamente en Ella por sus privilegios especiales, es en el calvario que contemplamos hasta donde pueden estas virtudes sostenernos para que seamos files a Cristo en los momentos mas difíciles. Si alimentamos estas tres virtudes seremos capaces de hacer lo que nuestra Madre hizo en el calvario, estar de pie al lado de la Cruz.

De la Stma. Virgen aprendemos a vivir en fe, esperanza y caridad en nuestras propias cruces. No solo nos enseña a estar de pie y firmes en medio de la tormenta, por el poder de estas tres virtudes, sino que viene a nosotros para defendernos con su presencia maternal y llevarnos de la mano a través del desierto de la tribulación.. (Gen 13,21-22) Así como la columna de nube durante el día, y la columna de fuego durante la noche precedía a los israelitas en el desierto para enseñarles el camino, y nunca dejó de ocupar su lugar en frente del pueblo, la Virgen Stma. la nueva columna descrita en el sueño de San Juan Bosco, va delante de nosotros en tiempos de confusión y batalla, llevándonos seguros al Corazón de Jesús y a su Iglesia.

El S. Padre nos dice en Tertio Milenio Adveniente (TMA): “El mayor homenaje que todas las Iglesias tributarán a Cristo en el umbral del tercer milenio, será la demostración de la omnipotente presencia del Redentor mediante los frutos de fe, esperanza y caridad.” (37).
¿PORQUE SON ESTAS TRES VIRTUDES TAN CRUCIALES AL UMBRAL DEL TERCER MILENIO?Porque los tiempos difíciles en que vivimos son el resultado de tres crisis: crisis de fe, crisis de esperanza, y crisis de amor. Estas tres crisis fueron profetizadas por nuestra Señora en Fátima, y sabemos que vienen de la influencia directa de Satanás en el mundo y en los corazones. Pero también en Fátima nuestra Señora nos dio los remedios.
I. La Crisis de FeEn Fátima, la Virgen habló de errores que serían propagados por todo el mundo. De forma particular habló de los errores que propagaría Rusia. Cual es el mayor error que Rusia ha propagado? El ateísmo, que es la negación de Dios y la negación de la verdad absoluta.

La fe es asentir a la Palabra de Dios, a su revelación. “Creer quiere decir “abandonarse” en la verdad misma de la Palabra del Dios viviente, sabiendo y reconociendo humildemente “¡Cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!”. (MR, 14)
Tenemos una crisis de fe, porque hay una falta de obediencia a Dios que se ha revelado a si mismo y que ha revelado también la Verdad. En TMA “De hecho, no se puede negar que la vida espiritual atraviesa en muchos cristianos un momento de incertidumbre que afecta no solo la vida moral, sino incluso a la oración y a la misma rectitud teologal de la fe. Esta, ya probada por el careo con nuestro tiempo, está a veces desorientada por posturas teológicas erróneas, que se difunden también a causa de la crisis de obediencia al Magisterio de la Iglesia”.(36)

El Santo Padre nos está diciendo que nuestra fe está siendo probada en estos tiempos porque el error ha entrado en todas las áreas de nuestra vida: espiritual, moral y doctrinal. Debido a esta crisis de fe, las mentes se han oscurecido y las conciencias están desorientadas y confundidas. El pecado ya no se llama por su nombre, y es por esto que vemos tanto caos, orgullo intelectual, rebeldía, búsqueda de la verdad fuera de Dios y definiendo la verdad de acuerdo a la interpretación personal de cada uno y a las circunstancias. Hay también una fascinación por lo oculto y por el movimiento de la Nueva Era. Y toda esta confusión también podemos observarla, incluso, algunas veces en los círculos religiosos.

En esta crisis de fe, Nuestra Señora es nuestro refugio seguro, porque en su Inmaculado Corazón, tan puro e íntegro, la revelación nunca fue diluida o minimizada para acomodarla a su voluntad, conveniencia o parecer. Por esto es que como nos dice (MR, 6): “Su excepcional peregrinación de la fe representa un punto de referencia constante para la Iglesia, para los individuos y comunidades, para los pueblos y naciones, y, en cierto modo, para toda la humanidad”.

Por su fe, la Palabra que Ella siempre escuchó, amó, obedeció y con gran reverencia guardó en su Corazón, se hizo carne en Ella y a través de Ella fue dada al mundo. Ella nos está llamando a escuchar y obedecer lo que Cristo ha dicho y continua diciendo a través de su Iglesia, de una forma única, a través del Santo Padre y del Magisterio.

Es su fe la que la Santísima Virgen quiere compartir con sus hijos, en Madre del Redentor, 27 dice: “su fe permanece en el corazón de la Iglesia....en cierto sentido todos participamos de la fe de María”. Esto es lo que Ella hizo en Caná, Ella creyó en el poder de su Hijo para cambiar el agua en vino, y dijo a los sirvientes “haced lo que Él os diga”. Las intervenciones de nuestra Señora son siempre un llamado a crecer en la fe, a escuchar y obedecer todo lo que hemos oído. Las Escrituras dicen que por este milagro, los discípulos comenzaron a creer en Él. Su misión, en esta crisis, es llevarnos a la verdadera fe.

María nos está diciendo hoy, que creamos en la verdad de la Palabra de Dios y que confiemos en el poder que hay en cada uno de sus mandamientos y órdenes. Ella es la portavoz de la voluntad de su Hijo. Ella quiere que entendamos que el camino estrecho es el que nos trae verdadera felicidad. El camino de la salvación es estrecho para nuestra carne pero verdadera vida para nuestras almas.

Los errores esparcidos en nuestro tiempo, son oscuridad para nuestras almas y vidas, porque lo que nosotros creamos o no creamos afecta nuestro comportamiento y nuestras decisiones. Fe en la revelación de Dios es luz para nuestros corazones y mentes. Nuestras mentes iluminadas por la verdad mueven nuestra voluntad a obedecer la Palabra de Dios, y amando y obedeciendo su voluntad es que el ser humano se realiza.
Nuestra Señora dice: HACED, (actúen) lo que Él os diga (revele). Una llamada a la fe que es aceptar y obedecer la revelación.

Esta crisis de fe se ha convertido en el gran diluvio que amenaza la supervivencia espiritual de la humanidad. Es por esto que necesitamos entrar en su Inmaculado Corazón, la nueva arca de Noé, en la cual nuestra fe será preservada. En Gen 7,18 dice: “Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas...quedando solo Noé y los que con él estaban en el arca”.
II. Crisis de Esperanza:“La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (CIC, 1817).

En Fátima, Nuestra Señora habló no solo de la crisis de fe, pero de la consecuente crisis de esperanza. Si hay una negación de la existencia de Dios y su verdad, definitivamente habrá una negación de Sus promesas de vida eterna y de las consecuencias eternas para aquellos que viven en la gracia o que viven en pecado. Es por esto que Ella le reveló a los niños aún en la primera aparición las realidades del cielo y sus recompensas eternas: gozo, amor, luz. Ella también habló del purgatorio y sus sufrimientos. En la tercera aparición, les mostró el infierno y los dolores y la angustia que allí se experimentan, en otras palabras sus castigos eternos.

La mayor manifestación de esta crisis de esperanza es la minimización o incluso el olvido de las realidades de la vida eterna, llevando a muchos a vivir solo para los placeres de este mundo, desarrollando un estilo de vida materialista, buscando la realización personal solo en las cosas de este mundo y evitando a toda costa, cualquier tipo de sufrimiento ya que la felicidad aquí se ha convertido casi en una idolatría y obsesión. En esta excesiva búsqueda de la felicidad en este mundo y de evitar cualquier tipo de sufrimiento, es que encontramos los más grandes pecados de estos tiempos: el aborto, la eutanasia, la inmoralidad sexual, suicidio, egoísmo, avaricia, gula, complacencia y adicciones.

Cristo nos enseña en el Evangelio, que nuestra verdadera realización se encuentra en amar y que requiere la negación de nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguir al Señor. En otras palabras, vaciarnos de todo lo pasajero y buscar antes que nada, las cosas del Reino.

En las Bienaventuranzas (palabra que significa: “la fuente de la felicidad”), el Señor nos enseñó que aquellos que se niegan a sí mismos y sufren por la verdad, la justicia, la pureza, la paz, la humildad, la pobreza, la misericordia y también sufren persecución son los que entrarán en el Reino de los cielos y su recompensa será grande.

Las Bienaventuranzas son exhortaciones totalmente opuestas a las invitaciones del mundo. El mundo nos invita a buscar nuestros propios placeres, pensando solo en nuestros propios intereses, nos invita a encontrar nuestra propia realización en hacer lo que nosotros queremos sin importar el daño que pueda traer a nuestras almas y a la vida de otros. Las Bienaventuranzas nos invitan y nos enseñan la forma de obtener vida abundante, ahora y en la eternidad.

Nuestra Señora a través de sus apariciones, nos está llamando a prestar atención a las realidades eternas. Ella con frecuencia, ha llevado a los videntes a ver o a experimentar el cielo, el purgatorio y el infierno. Ella está sufriendo por las muchas almas que están viviendo pecado mortal y por lo tanto, corren el riesgo de morir así y perderse... Pero, Ella también está preocupada por aquellos de nosotros que no estaremos en pecado mortal, pero no estamos poniendo el esfuerzo y la mortificación necesaria para alcanzar la santidad requerida para entrar al cielo: ya que nada impuro puede estar en la presencia de Dios. Ella dice que tomemos sus mensajes en serio, y su mensaje mas serio es la conversión, oración y penitencia. Solo a través de una vida de oración y penitencia es que morimos a todos los pecados e imperfecciones y adquirimos las virtudes y la santidad.
No tengamos miedo de sufrir lo que sea necesario para nuestra purificación, porque dice San Pablo: “Por eso no desfallecemos...En efecto la leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna, a cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas.”(2 Cor 4: 16, 18).
III. Crisis de amor:Nuestra Señora en Fátima nos llamó a amar y a sacrificarnos por Dios y por los demás. Ella nos advirtió de la gran crisis de amor que vendría a la humanidad. Esta crisis la podemos observar, en el mundo de hoy, en un extremo casi diabólico egoísmo. Todas las estructuras de la sociedad están enseñando a toda la humanidad a pensar solo en sí mismos y en sus propios intereses, creando, lo que considero como el más grande ídolo de nuestros tiempos: nosotros mismos.

María, quien solo vivió para amar a Dios y a los demás, y en su perfecta asociación de amor con su Hijo, ofreció su vida como un sacrificio vivo por la redención de la humanidad, nos está llamando a volver al amor, al sacrificio, a la entrega. “En su Corazón no hay ni una sombra de egoísmo. Ella no desea nada para sí misma, solo para la gloria de Dios y la salvación de los hombres”. (JPII, 12- 97)

Ella le dijo a los niños de Fátima: “estais dispuestos a ofreceros a Dios y soportar todos los sufrimientos que El desee enviaros, como un acto de reparación por los pecados por los cuales El es ofendido y por la conversión de los pecadores.” La Santísima Virgen les llamo a ofrecer sus vidas como sacrificios de reparación a Dios y también por la conversión de los pecadores. Un llamado que ellos tan generosamente abrazaron haciendo toda clase de sacrificios y aceptando gozosamente toda clase de sufrimientos.

Nuestra Madre nos esta llamando a hacer cualquier sacrificio necesario para lograr nuestra conversión y la conversión de otros. Nos llama a orar y hacer sacrificios en reparación al Corazón de Jesús para atraer Su misericordia al mundo. También nos invita a cooperar a través de nuestros sufrimientos en la redención de la humanidad así como ella esta cooperando como madre nuestra, con el plan de Dios en este nuestro momento histórico.

Este es el gran drama de nuestras vidas---- estamos dispuestos a ser como la Virgen, y a entregar nuestras como ofrendas de amor por el bien de la humanidad? Estamos dispuestos a que nuestros corazones sean traspasados en unión con Cristo como María lo hizo? Estamos abiertos a la gracia purificadora de Dios que nos llega muchas veces a traves del sufrimiento, o cerramos la puerta y huimos del dolor, el sacrificio, la renuncia y nos dejamos llevar por el resentimiento, el egoísmo, comodidad, intereses personales y la frivolidad de nuestra cultura? En nuestra cultura el sufrimiento es visto como algo que debe ser evitado a toda costa, pero nuestra fe nos enseña el poder de salvación y redención que poseen nuestros sufrimientos y penitencias cuando los unimos al poder de la Cruz de Cristo.

La Virgen dice: ”oren, oren, oren mucho y hagan sacrificios pues muchas almas van al infierno porque nadie hace sacrificios, ni ora por ellos.” Esta es una llamada a la verdadera caridad., sufrir, sacrificarse y orar por amor a los pecadores hasta que regresen como hijos e hijas pródigos a la casa del Padre.

La palabra amor ha sido tan distorcionada. Muchos hoy enseñan que el amor es aceptación del pecado como expresión de misericordia y compasión. La verdadera compasión es sufrir y sacrificarse por los pecadores hasta que sean verdaderamente libres. El verdadero amor no abandona al otro en su pecado, pero respetuosamente les enseña la verdad, la verdad que los hará libres. El verdadero amor no es decirles que está bien su vida de pecado, o que es parte de su naturaleza y personalidad. El verdadero amor y compasión es estar convencido de la dignidad que tienen como hijos e hijas de Dios y por lo tanto, su mas grande dignidad es estar libres del pecado.

En Fátima, Nuestra Señora, les llamó a ofrecer sus vidas en reparación a los Corazones de Jesús y María por los pecados que les ofenden. Es un llamado de amor a los Dos Corazones. El ángel dijo a los niños: “oren, oren mucho, los Corazones Santísimos de Jesús y Maria tienen designios de misericordia para ustedes. Ofrezcan constantemente, sacrificios al Altísimo. De todo lo que puedan ofrezcan un sacrificio de reparación y por la conversión de los pecadores”.
El ángel les enseñó la gran oración de reparación: “OH, Dios mió, yo creo, adoro, espero y te amo. Y te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, ni te aman”. Reparación es ofrecer nuestras vidas en amor y santidad para consolar los Corazones de Jesús y María y así reparar con nuestro amor y entrega los pecados del mundo entero. “El amor cubre multitud de pecados” . En estos mensajes se nos llama a amar a Dios sobre todas las cosas y los demás con un amor sacrificial.
LOS REMEDIOS:Nuestra Señora después de hablar de las tres crisis de fe, esperanza y amor. Nos dio los tres remedios: fidelidad al Santo Padre, el Santo Rosario y la Consagración a su Inmaculado Corazón.
FIDELIDAD AL SANTO PADRE:Nuestro Santo Padre, Juan Pablo II, como sucesor de Pedro, es la cabeza visible de la Iglesia y el Vicario de Cristo. A él se le han dado las llaves del reino. Jesús dijo de Pedro: sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo; y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo. ¡Qué poder se le ha sido dado al Vicario de Cristo!

Nuestro Santo Padre es la voz de Cristo para nosotros, no solo en la Iglesia pero también en el mundo (Luc 10). Aquel que le escucha a Cristo, aquel que rechaza su enseñanza, rechaza la enseñanza de Cristo. Porqué buscar la verdad en cualquier otro lugar, si la encontramos en la voz del Santo padre y en el Magisterio de la Iglesia?. En Lucas 5: "El Señor estaba parado en el Lago de Genesaret mientras las multitudes escuchaban la Palabra de Dios. Jesús vio dos barcas a la orilla del lago, y se montó en la barca de Simón y desde ahí enseñó a la multitud." El Señor solo enseña desde la barca de Pedro. En el sueño de San Juan Bosco, es el Santo Padre el que guía a la Iglesia a través de la tempestad y la gran batalla a los dos pilares de la Eucaristía y María, y amarrando la barca de la Iglesia a los dos pilares la tempestad, de repente, cesó.

¿PORQUÉ EL ROSARIO?:Cuando al Santo Padre, en Fátima el 13 de Mayo de 1982, le preguntaron sobre el tercer secreto, el respondió: “Quieren que les diga un secreto. Es simple, después de todo, no es un secreto. Oren, oren, oren. Recen el Santo Rosario todos los días”.
El dijo 3 veces que oremos, así como la Virgen ha estado diciendo en otras apariciones recientes. Podemos concluir que quizás el tercer secreto de Fátima describía esta triple crisis de forma mas específica. Y el Santo Padre nos ha llamado a rezar el Rosario todos los días, no solo en Fátima, pero recientemente en Octubre 13, del año pasado.

Al orar y meditar los misterios gozosos, reparamos por la crisis de fe y por el ateísmo, a través de la contemplación de la fe de María. Pero también somos llamados y recibimos las gracias de crecer en la virtud de la fe, que es el asentir a la revelación de Dios y así, cooperar con nuestra obediencia y total dedicación a su plan para nuestras vidas y para la humanidad.

Al orar y meditar los misterios dolorosos, reparamos por la crisis de amor y por el egoísmo que ha tomado posesión del corazón de los hombres. Al contemplar los sufrimientos de Nuestro señor y la participación única de María en esos sufrimientos por nuestra salvación, somos llamados y recibimos las gracias de crecer en caridad heroica, que es darnos a nosotros mismos incondicionalmente sin importar el precio que tengamos que pagar para la gloria de Dios y el bien de los demás.

Al orar y meditar los misterios gloriosos, reparamos por la crisis de esperanza y por la actitud materialista del hombre contemporáneo. Al contemplar las recompensas eternas prometidas por nuestra fidelidad a la voluntad de Dios aún en medio de grandes sufrimientos. Somos llamados y recibimos las gracias de crecer en “esperanza contra toda esperanza”, que es confiar en el amor y poder de Dios que actúa en todas nuestras situaciones presentes en vista a nuestra salvación eterna.
CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN:Dije al comienzo que el Corazón de María es la nueva arca donde estamos a salvo del presente diluvio del ateísmo, materialismo y egoísmo. Somos llamados a entrar en el Arca por medio de nuestra consagración a su Inmaculado Corazón y una vez entregados totalmente a Ella, permitirle ser nuestra Madre, maestra y guía. Permitiendo que sus virtudes de fe, esperanza y caridad moldeen y transformen nuestros corazones.

El Santo Padre dijo en Fátima en 1982: “Mi corazón se oprime cuando veo el pecado del mundo y todas las amenazas acumulando nubes negras sobre la humanidad, pero también se goza lleno de esperanza porque estoy consagrando el mundo al Corazón de la Madre. Hacer esto significa consagrar el mundo a Él que es infinito en santidad. Esta santidad significa redención. Significa un amor mucho más poderoso que el mal. Ningún “pecado del mundo” puede vencer este amor.”
El santo padre ha puesto su confianza en el poder dado por Dios a María para traer las victorias que necesita la Iglesia y el mundo: “la victoria, si llega, será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de Ella, porque Él quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo futuro estén unidas a Ella” (Cruzando el Umbral de la Esperanza).

Pidámosle a nuestra Señora que intervenga en nuestros corazones y en toda la humanidad dándonos sus virtudes de fe, esperanza y caridad. Porque como nos exhortó el Santo Padre en TMA: “La celebración del Jubileo debe confirmar a los Cristianos de hoy en su fe en Dios que se ha revelado a sí mismo en Cristo, sostener su esperanza que trata de alcanzar en expectación de la vida eterna, y reavivar la caridad en servicio activo a sus hermanos y hermanas”.
 

Madre Adela Galindo, Fundadora, SCTJM
 

lunes, 2 de julio de 2012

CALENDARIO LITURGICO DE JULIO


Santo Tomás Apost
Santo Tomás Apóstol



Santa Isabel de Portugal
Santa Isabel de Portugal




Santa Maria Goretti
Santa María Goretti
Lunes 2 de Julio
cruzXIII Semana del Tiempo Ordinario
Amós 2, 6-10. 13-16 / Mateo 8, 18-22
Salmo Responsorial: Sal 49
R/. "Atención, los que olvidáis a Dios"
Martes 3 de Julio
cruzXIII Semana del Tiempo Ordinario
Santo Tomás, Apostol 
Efesios 2,19-22 / Juan 20,24-29
Salmo Responsorial: Sal 16
R/. "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio"
Miércoles 4 de Julio
cruzXIII Semana del Tiempo Ordianrio
Santa Isabel de Portugal
Beato Pier Giorgio Frasati
Amós 5, 14-15. 21-24 / Mateo 8, 28-34
Salmo Responsorial: Sal 49
R/. "Al que sigue buen camino, le haré ver la salvación de Dios"
Jueves 5 de Julio
cruzXIII Semana del Tiempo Ordinario
San Antonio Maria Zaccaria, presbíteroAmós 7, 10-17 / Mateo 9, 1-8
Salmo Responsorial: Sal 18
R/. " Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos."
Viernes 6 de Julio
cruzXIII Semana del Tiempo Ordinario
Santa Maria Goretti 
Amós 8, 4-6. 9-12 / Mateo 9, 9-13
Salmo Responsorial: Sal 118
R/. "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."
Sábado 7 de Julio
cruzXIII Semana del Tiempo Ordinario
Amós 9, 11-15 / Mateo 9, 14-17
Salmo Responsorial: Sal 84
R/. "Dios anuncia la paz a su pueblo"
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Santa Verónica Gulianni
Santa Verónica Guliani




Nuestra Señora Rosa Mística
Nuestra Señora Rosa Mística




Santa Teresa de los Andes
Santa Teresa de los Andes
Lunes 9 de Julio
cruzXIV Semana del Tiempo Ordinario

Santa Verónica Guliani 
Oseas 2, 16. 17b-18. 21-22 / Mateo 9, 18-26
Salmo Responsorial: Sal 144
R/. "El Señor es clemente y misericordioso"
Martes 10 de Julio
cruzXIV Semana del Tiempo Ordinario

Oseas 8, 4-7.11-13 / Mateo 9, 32-38
Salmo Responsorial: Sal 113
R/. "Nosotros confiamos en el Señor"
Miércoles 11 de Julio
cruzXIV Semana del Tiempo Ordinario

San Benito, Abad
Oseas 10, 1-3. 7-8. 12 / Mateo 10, 1-7
Salmo Responsorial: Sal 104
R/. " Buscad continuamente el rostro del Señor"
Jueves 12 de Julio
cruzXIV Semana del Tiempo Ordinario

Oseas 11, 1-4. 8c-9 / Mateo 10, 7-15
Salmo Responsorial: Sal 79
R/. " Que brille tu rostro, Señor, y nos salve"
cruzViernes 13 de Julio
XIV Semana del Tiempo Ordinario

Nuestra Señora Rosa Mística
Santa Teresa de los Andes 

San Enrique
Oseas 14, 2-10 / Mateo 10, 16-23
Salmo Responsorial: Sal 50
R/. "Mi boca proclamará tu alabanza, Señor"
Sábado 14 de Julio
cruzXIV Semana del Tiempo Ordinario
San Camilo de Lelis Beata Kateri Tekakwitha 
Isaías 6, 1-8 / Mateo 10, 24-33
Salmo Responsorial: Sal 92
R/. "El Señor reina, vestido de majestad"
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San Buenaventura
San Buenaventura



Nuestra Señora del Carmen
Nuestra Señora del Carmen



San Lorenzo de Brindis
San Lorenzo de Brindis
Domingo 15 de Julio
cruzXV Semana del Tiempo Ordinario

Amós 7,12-15 / Efesios 1,3-14 / Marcos 6,7-13
Salmo Responsorial: Sal 84
R/. "Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación"

San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia
Lunes 16 de Julio
cruzXV Semana del Tiempo Ordinario
Nuestra Señora del Carmen 
Isaías 1, 10-17 / Mateo 10, 34-11, 1
Salmo Responsorial: Sal 49
R/. "
Martes 17 de Julio
cruzXV Semana del Tiempo Ordinario

Isaías 7, 1-9 / Mateo 11, 20-24
Salmo Responsorial: Sal 47
R/. "Dios ha fundado su ciudad para siempre"
Miércoles 18 de Julio
cruzXV Semana del Tiempo Ordinario
Isaías 10, 5-7. 13-16 / Mateo 11, 25-27
Salmo Responsorial: Sal 93
R/. "El Señor no rechaza a su pueblo"
Jueves 19 de Julio
cruzXV Semana del Tiempo Ordinario

Isaías 26, 7-9. 12. 16-19 / Mateo 11, 28-30
Salmo Responsorial: Salm 101
R/. "El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra"
Viernes 20 de Julio
cruzXV Semana del Tiempo Ordinario

San Apolinar
Isaías 38, 1-6. 21-22. 7-8 / Mateo 12, 1-8
Salmo Responsorial: Interleccional Isaías 38
R/. "Señor, detuviste mi alma ante la tumba vacía"
Sábado 21 de Julio
cruzXV Semana del Tiempo Ordinario

San Lorenzo de Brindis, Presbítero y Doctor de la Iglesia
Miqueas 2, 1-5 / Mateo 12, 14-21
Salmo Responsorial: Sal 9
R/. "No te olvides de los humildes, Señor"
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Santa María Magdalena
Santa María Magdalena



Santiago el mayo, ApóstolSantiago el Mayor




San Joaquín y Santa Ana
San Joaquín y Santa Ana


Lunes 23 de Julio
cruzXVI Semana del Tiempo Ordinario
Santa Brigida de Suecia 
Miqueas 6, 1-4. 6-8 / Mateo 12, 38-42
Salmo Responsorial: Sal 49
R/. "Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios"
Martes 24 de Julio
cruzXVI Semana del Tiempo Ordinario

San Charbel 
Miqueas 7, 14-15. 18-20 / Mateo 12, 46-50
Salmo Responsorial: Sal 84
R/. "Muéstranos, Señor, tu misericordia"
Miércoles 25 de Julio
cruzXVI Semana del Tiempo Ordianrio

Santiago el mayor, Apóstol
Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2 / II Corintios 4,7-15 / Mateo 20,20-28
Salmo Responsorial: Sal 66
R/. "Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben"
Jueves 26 de Julio
cruzXVI Semana del Tiempo Ordinario

San Joaquín y Santa Ana 
Jeremías 2, 1-3. 7-8. 12-13 / Mateo 13, 10-17
Salmo Responsorial: Sal 35
R/. "En ti, Señor, está la fuente viva"
Viernes 27 de Julio
cruzXVI Semana del Tiempo Ordinario

Jeremías 3, 14-17 / Mateo 13, 18-23
Salmo Responsorial: Interleccional: Jeremías 31
R/. "El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño"
Sábado 28 de Julio
cruzXVI Semana del Tiempo Ordinario

Jeremías 7, 1-11 / Mateo 13, 24-30
Salmo Responsorial: Sal 83
R/. "¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!"
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Santa Marta
Santa Marta
Lunes 30 de Julio
cruzXVII Semana del Tiempo Ordinario

San Pedro Crisólogo, Obispo y Doctor de la Iglesia
Jeremías 13, 1-11 / Mateo 13, 31-35
Salmo Responsorial: Interleccional: Deuteronomio 32
R/. "Despreciaste a la Roca que te engendró" 
Martes 31 de Julio
cruzXVII Semana del Tiempo Ordinario

San Ignacio de Loyola, presbítero
Jeremías 14, 17-22 / Mateo 13, 36-43
Salmo Responsorial: Sal 78
R/." Librános, Señor, por el honor de tu nombre"

domingo, 1 de julio de 2012

CONSAGRACIÓN DEL MATRIMONIO A LOS DOS CORAZONES EN SU RENOVACIÓN DE VOTOS



Oh Corazones de Jesús y María, cuya perfecta unidad y comunión ha sido definida como una alianza, término que es también característico del sacramento del matrimonio, por que conlleva una constante reciprocidad en el amor y en la dedicación total del uno al otro. Es la alianza de Sus Corazones la que nos revela la identidad y misión fundamental del matrimonio y la familia: ser una comunidad de amor y vida.

Hoy queremos dar gracias a los Corazones de Jesús y María, ante todo, por que en ellos hemos encontrado la realización plena de nuestra vocación matrimonial y por que dentro de Sus Corazones, hemos aprendido las virtudes de la caridad ardiente, de la fidelidad y permanencia, de la abnegación y búsqueda del bien del otro. También damos gracias por que en los Corazones de Jesús y María hemos encontrado nuestro refugio seguro ante los peligros de estos tiempos en que las dos grandes culturas la del egoísmo y de la muerte, quieren ahogar como fuerte diluvio la vida matrimonial y familiar.

Hoy deseamos renovar nuestros votos matrimoniales dentro de los Corazones de Jesús y María, para que dentro de sus Corazones permanezcamos siempre unidos en el amor que es mas fuerte que la muerte y en la fidelidad que es capaz de mantenerse firme en los momentos de prueba.

Deseamos consagrar los años pasados, para que el Señor reciba como ofrenda de amor todo lo que en ellos ha sido manifestación de amor, de entrega, servicio y sacrificio incondicional. Queremos también ofrecer reparación por lo que no hayamos vivido como expresión sublime de nuestro sacramento.

Consagramos el presente, para que sea una oportunidad de gracia y santificación de nuestras vidas personales, de nuestro matrimonio y de la vida de toda nuestra familia. Que sepamos hoy escuchar los designios de los Corazones de Jesús y María, y respondamos con generosidad y prontitud a todo lo que Ellos nos indiquen y deseen hacer con nosotros. Que hoy nos dispongamos, por el fruto de esta consagración a construir la civilización del amor y la vida.

Consagramos los años venideros, para que atentos a Sus designios de amor y misericordia, nos dispongamos a vivir cada momento dentro de los Corazones de Jesús y María, manifestando entre nosotros y a los demás, sus virtudes, disposiciones internas y externas. Consagramos todas las alegrías y las tristezas, las pruebas y los gozos, todo ofrecido en reparación y consolación a Sus Corazones.

Consagramos toda nuestra familia para que sea un santuario doméstico de los Dos Corazones, en donde se viva en oración, comunión, comunicación, generosidad y fidelidad en el sufrimiento. Que los Corazones de Jesús y María nos protejan de todo mal espiritual, físico o material. Que los Dos Corazones reinen en nuestro matrimonio y en nuestra familia, para que Ellos sean los que dirijan nuestros corazones y vivamos así, cada día, construyendo el reinado de sus Corazones: la civilización del amor y la vida.
Amén!


Nombre de esposos______________________________
Fecha________________________




Madre Adela Galindo, Fundadora SCTJM

CONTEMPLAR EL ROSTRO DE CRISTO




Nos dice SS Juan Pablo II en la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, 16:««"Queremos ver a Jesús" (Jn 12,21). Esta petición, hecha al apóstol Felipe por algunos griegos que habían acudido a Jerusalén para la peregrinación pascual, ha resonado también espiritualmente en nuestros oídos en este Año jubilar. Como aquellos peregrinos de hace dos mil años, los hombres de nuestro tiempo, quizás no siempre conscientemente, piden a los creyentes de hoy no sólo "hablar" de Cristo, sino en cierto modo hacérselo "ver"».

En esta Carta Apostólica con la que concluyó el año jubilar y se dirigió a la Iglesia del tercer milenio, el Santo Padre hizo referencia 37 veces al rostro de Jesús: nos llamó a la contemplación del Rostro del Salvador y a dar a conocer el verdadero rostro de Cristo. Por alguna razón el Espíritu Santo a través del Santo Padre nos ha querido dirigir la mirada, como fruto del Año Jubilar, hacia el Rostro del Redentor. "si quisiéramos individuar el núcleo esencial de la gran herencia que el Año Jubilar nos deja, no dudaría en concretarlo en la contemplación del rostro de Cristo". "Nuestro testimonio sería, además, enormemente deficiente si nosotros no fuésemos los primeros contempladores de su rostro. El Gran Jubileo nos ha ayudado a serlo más profundamente. Al final del Jubileo, a la vez que reemprendemos el ritmo ordinario, llevando en el ánimo las ricas experiencias vividas durante este período singular, la mirada se queda más que nunca fija en el rostro del Señor."

Me he preguntado por que el Santo Padre nos ha querido dirigir en esta carta a la contemplación del Rostro del Señor, y el Señor me ha hecho entender que contemplar su Rostro no es más que contemplar Su Corazón. El Rostro es el espejo del Corazón, es la fotografía del Corazón, es la expresión de sus sentimientos y más íntimos amores; es la manifestación visible de todo lo que se lleva en el Corazón.

Antiguo Testamento:
Después de la caída, el hombre se oculta del Rostro de Dios...paradójicamente por el pecado abrió sus ojos al mal y quiso ocultarse del rostro de Dios: perdió de vista el amor de Dios y tiene miedo de ser visto por El. Desde ese momento no puede ver el Rostro de Dios.

En el Antiguo Testamento no se conoce (físicamente) el rostro de Dios, y sin embargo, existe un gran anhelo en buscarlo y conocerlo: "Señor, busco tu rostro" (Sal 27, 8); "Cuando veré el rostro de Dios" (Salmo 41). El hombre fue creado para Dios.

Buscar el Rostro de Dios (su presencia, su voluntad, su sentir) es un llamado muy claro en el AT:

Salmo 105: "Buscad a Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso"..

1 Crónicas 16,11: "buscad a Yahveh y su fuerza, id tras su rostro sin descanso".

Dos pasajes iguales que revelan la añoranza del Rostro de Dios.

Sin embargo, en el A.T., era imposible para el hombre mirar el rostro de Dios seguir viviendo: Gen 33,20: Moisés dice al Señor: "déjame ver por favor tu gloria. Mi rostro no podrás verlo, porque no puede verme el hombre y seguir viviendo. Mi rostro no se puede ver".

Por esto es que los judíos no permitían imágenes y rechazaban toda representación de Dios (Éxodo 20,4) mientras que los pueblos vecinos adoraban las imágenes de sus ídolos en sus distintos templos.

También se entendía que si Dios hacía resplandecer su Rostro sobre Israel, éste recibía paz y bendición. (Número 6,25). Se trata de la bendición adoptada por San Francisco: "Yahveh, te bendiga y te guarde; ilumine Yahveh su rostro sobre ti y te sea propicio; Yahveh te muestre su rostro y te conceda la paz".

El rostro oculto de Dios significaba que Dios retiraba su gracia del pecador (Is 59,2; Is 64,6; Ez 39,24). Al mismo tiempo se revela la ira o la bondad de Dios, con simbolismos del rostro; y se aplacaba su ira, ablandando su rostro ofreciendo sacrificios. (Mal 1,8; Salmo 119)

En las teofanías del A.T. se da mas valor a las palabras proclamadas que al modo como se manifiesta. Pero el judío, a pesar de que le era imposible ver el rostro de Dios, lo anhela. Anhela verle pues significa estar cerca de El, gozar de su presencia. Este rostro de Dios que un día se revelará cuando, en la plenitud de los tiempos, Dios se haga hombre y tome cuerpo, corazón y rostro humano.
rostro basado en SudarioNuevo Testamento

"Y la Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único". (S. Juan 1) La Palabra tomó rostro.

El Verbo no descriptible del Padre se ha hecho descriptible encarnándose en el seno de María. "El es imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación." Col 1,15

San Atanasio: "El mismo se ha hecho hombre, para que fuéramos divinizados; El mismo se ha hecho visible con un cuerpo, para que nosotros pudiéramos hacernos una idea del Padre invisible". Cuantas veces Jesúsnos dijo: "quien me ha visto a Mi, ha visto al Padre".

"Lo que existía desde le principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos... pues la vida se manifestó y nosotros la hemos vistos y damos testimonio". (1Juan 1).

El rostro que tanto anheló ver el pueblo israelita, se manifestó, lo vieron, lo tacaron. Ese Rostro inaccesible que quien mirara moría... para que el hombre lo pudiese ver, se reveló despojado de su gloria. Tomó un rostro semejante al nuestro.... En Jesús el rostro de nuestro Dios se ha hecho visible. Es el Rostro de Dios oculto en el Antiguo Testamento y ahora manifestado en Cristo. Toma Rostro para hacerse ver y conocer por el hombre. Quería cercanía con el hombre y por ello tomó Rostro. Este rostro del Dios hecho hombre, que se rebajó hasta hacerse uno de nosotros, se transfiguró, mostró su gloria y brilló como el sol en el Monte Tabor (Mt 17,2) Cristo mostró su rostro brillante como el sol, mostró su Gloria ante de entrar en la Pasión donde lo mostraría desfigurado.

Un rostro desfigurado

En la plenitud de los tiempos, el hombre que tanto anheló ver el Rostro de Dios, lo contemplaría por primera vez y lo contemplaría con rostro de un pequeño niño. Dios reveló su rostro en un rostro de niño: el rostro de la humildad, de la pobreza, del anonadamiento total. Ese mismo rostro, en la hora suprema, se revelaría a los hombres burlado, golpeado, herido, azotado y desfigurado.

"Tan desfigurado tenía el rostro que no parecía hombre, ni su apariencia era humana. No tenía apariencia ni presencia; le vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar". (Is 52:14; 53:2)
NMI: "Para devolver al hombre el rostro del Padre, Jesús debió no sólo asumir el rostro del hombre, sino cargarse incluso del «rostro» del pecado. «Quien no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él»" (2 Co 5,21).

La agonía que vemos en el Rostro de Jesús fue causada por los pecados que el cargó sobre sí. Vemos el rostro del pecado....todos los pecados del mundo. Quien no cometió pecado tomó los nuestros como si fuesen suyos. El los asumió libremente y llevó los pecados nuestros en su cuerpo. 
 ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. -Isaías 53,4
Jesús ha sido herido por nuestras rebeldías y molido por nuestras culpas. En su rostro, Cristo revela el pecado que ha desfigurado el corazón del hombre: el pecado nos roba la semejanza con Dios y nos desfigura. El rostro desfigurado de Jesús nos revela el estado del corazón humano... sin embargo, aunque los golpes lograron desfigurar su rostro y el golpe que recibió en la cabeza, según nos narra la sierva de Dios Ann Catherine Emmerick, le ocasionó un derramamiento de sangre en sus ojos, el pecado no logró cambiar la expresión de su mirada. Estaba desfigurada su carne, su apariencia, desencajada su nariz, con huecos su frente, sus labios rotos, moradas sus mejillas, pero su mirada era representante del Amor de Su Corazón: serenidad, súplica, paciencia, humildad, obediencia y mansedumbre. Como el pecado no tocó Su Corazón, sus ojos lo revelaron. Sus ojos como lámparas brillaron fuertemente en medio de la oscuridad del pecado que desfiguró su Rostro, mostrando la luz del amor que nunca se apagó en Su Corazón a pesar del horror que nuestro pecado le ocasionaba. "La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso" (Mt 6,22).

Santa Teresita del Niño Jesús y la Santa Faz
Es precisamente este pasaje de Isaías que mueve tanto el corazón de Santa Teresita del Niño Jesús que por ello, pide permiso y le es concedido, para añadir a su nombre "del Niño Jesús y de la Santa Faz". En una carta a Pauline, nos revela como su devoción a la Santa Faz es el fundamento para su espiritualidad del camino escondido y pequeño, espiritualidad que la llevó a ser proclamada Doctora de la Iglesia: "A través de ti he entrado en las profundidades de los misterios de amor escondidos en el Rostro de nuestro esposo. He entendido cual es la verdadera gloria. Aquel cuyo reino no es de este mundo me ha enseñado que la verdadera sabiduría consiste en desear no ser conocido ni tomado en cuenta. Es encontrar gozo en el olvido de si. Ah! Deseo, como el Rostro de Jesús, que el mío esté escondido y que nadie en la tierra me reconozca " (cf. Is 53,3). Tengo sed de sufrir y debo ser olvidada. (SS A 71r; ET 152).

Santa Teresita llevaba dentro de su hábito y cerca de su corazón escrito sobre una imagen del Santo Rostro: "Haz que yo me asemeje a Ti, Oh Jesús". Para Sta. Teresita, el contemplar el Santo Rostro del Señor, significaba imitar todo lo que en El veía: un Dios con vida oculta, humilde, mansa y pobre; El Corazón de Dios siendo revelado en su Rostro.

Para ella, también, esta contemplación le llevaba necesariamente a la consolación y recomendaba a su hermana Celine "se otra Verónica que limpia el rostro de Jesús lleno de Sangre y Lágrimas." La misma sangre y agua que fluirían de su Corazón al ser traspasado.

Sta. Teresita invita a su hermana a consolar el Rostro de Jesús convirtiendo pecadores: "Consuela a nuestro Señor en su Agonía, revelada en su Rostro, pero especialmente calmando su sed de almas". En uno de sus poemas escribe: "¡Oh quisiera para consolarte ignorada del mundo estar! La belleza que Tú ocultas me descubre tu misterio. Tu Rostro Salvador es divina flor de mirra que tener quiero sobre el corazón! Tu Rostro es mi riqueza y ya nada pido . Yo Jesús me oculto en él y a Ti me asemejaré.. Deja en mi la señal divina de tus rasgos de dulzura, solo así llegaré a ser santa atrayendo a Ti los corazones."

Para Sta. Teresita, la santidad necesariamente se debe revelar en el rostro, pues la abundancia del corazón se refleja en el rostro. Así como la santidad se refleja en el rostro, la santidad a la vez representa el verdadero rostro de Cristo. SS Juan Pablo II nos dice en NMI: "la santidad representa al vivo el rostro de Cristo":

En la fiesta de la Transfiguración, el 6 de Agosto de 1896, día que se celebraba la Fiesta de la Santa Faz en el Carmelo de Lisieux, Sta. Teresita con dos novicias (ella era maestra de novicias en ese tiempo) hicieron un acto de consagración a la Santa Faz. Las tres pidieron "ser escondidas en el secreto de tu Santo Rostro", que significaba el deseo de imitar la vida oculta y el amor sufriente de Cristo, con el propósito de ejercitarse tanto en el amor que pronto fuesen consumidas en ese amor y así no atarse a las cosas de la tierra y pronto alcanzar la visión de Jesús, cara a cara (ET 91). En la consagración expresan el deseo de convertirse en otras Verónicas, consolando a Jesús en su pasión y ofreciéndole almas como consuelo. La oración concluyó: "¡Oh adorable rostro de Jesús! Mientras esperamos el día en que contemplaremos tu gloria infinita, nuestro único deseo es escondernos bajo tus ojos divinos y así no ser reconocidas en la tierra."

Su devoción a la Santa Faz, fue la respuesta a su gran deseo de pasar el cielo haciendo el bien en la tierra. Cuando ella tuvo este inmenso deseo, no sabía como unir dos realidades: el cielo como el lugar del descanso eterno y de la contemplación eterna del rostro de Dios y su deseo de seguir misionando por el mundo haciendo el bien. El Señor la lleva a meditar el pasaje de las Escrituras que nos habla de los ángeles contemplando eternamente el Rostro de Dios y a la vez, teniendo misiones en favor nuestro. Aquí encuentra ella la respuesta a su deseo de estar eternamente contemplando el Rostro de Dios y de pasar su cielo haciendo el bien en la tierra.

Conclusión

Contemplar el Rostro de Jesús, es contemplar su Corazón.... lo más intimo de su Corazón lo podemos conocer en su Rostro. El viernes pasado en el cenáculo Eucarístico, el Señor nos mostró, a través de una inspiración, su rostro golpeado y sufriente, pero sus ojos con una serenidad tan alta que trasmitía fortaleza. En medio del dolor y el más grande sufrimiento su Corazón se mantiene fijo en el Amor y es eso su fuerza y su serenidad.

Pido al Señor que contemplemos su Rostro y que como Santa Teresita también nosotros digamos: "haznos semejantes a Ti, oh Rostro de Jesús".
Madre Adela Galindo
Fundadora de las SCTJM

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