miércoles, 3 de abril de 2019

ORACIÓN PARA PEDIR POR EL MATRIMONIO







Existen muchas maneras espléndidas para orar, sin embargo, aquí les ofreceré una hermosa oración transformadora para matrimonios

Si alguien te dijera que hay algo que puedes hacer que puede asegurar que tu matrimonio durará toda tu vida y que solo te tomará cinco minutos al día, ¿no lo harías? Bueno recen juntos todos los días, ¡eso es todo!

El matrimonio no es sobre una pareja, sino una trinidad, la tercera persona es Dios y tenemos que permitir que Él sea parte integral de este para que sea saludable.

Existen muchas maneras espléndidas para orar, sin embargo, les ofreceré una oración transformadora para las parejas casadas, que espero consideren.

He visto resultados profundos en varios retiros matrimoniales que he tenido el privilegio de conducir, considere esta oración como un regalo para usted y su ser amado, los invito a rezar esta plegaria juntos.

Consejos antes de la oración de los esposos.
Asegúrate de orar lentamente, abrazados o tomados de la mano y mirar a los ojos del otro tanto como sea posible durante la plegaria. ¡Puedes hacerlo!

Y no tengan miedo de hablar antes o mejor aún después de rezar juntos, solo hablen y estén presentes el uno para el otro.

Sugiero que durante la oración de las parejas casadas, intente evocar el recuerdo de la primera vez que conoció a su cónyuge, y del día de su boda. Él o ella sigue siendo esa misma persona.

Tal vez en la vida se han presentado muchos retos que no esperaban en aquel entonces, pero ustedes lo han atravesado juntos, y el fuego providencial de sus aflicciones y de su amor, los ha convertido en el cuerpo único que son ahora, y eso es hermoso.

ORACIÓN QUE TRANSFORMA MATRIMONIOS

Estimada Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, gracias por el profundo don del sacramento del matrimonio. Gracias por el magnífico regalo que es mi esposo(a), a quién Tú, perfecta providencia, planeó para mí desde toda la eternidad.

Permite que siempre lo (la) trate como realeza, con todo el honor, respeto y dignidad que merece.

Ayúdame, Señor mío, a ser desinteresado en mi matrimonio, para darlo todo por mi esposo(a), son ocultar nada, sin esperar nada a cambio, reconociendo y agradeciendo todo lo que él (ella) hace por mí y nuestra familia todos los días, ¡Es mucho!

Por favor, fortalece y protege nuestro matrimonio, así como todos los demás. Ayúdanos a orar juntos todos los días. Permítenos confiar en Ti todos los días, de la forma que mereces.

Por favor haz que nuestro matrimonio sea fructífero y abierto a Tu voluntad en el privilegio de la procreación y el cuidado de la vida. Ayúdanos a construir una familia fuerte, segura, amorosa, llena de fe, una Iglesia doméstica.

Estimada Santísima Virgen María, confiamos a ti nuestro matrimonio, ampara a nuestra familia siempre bajo tu manto.

Tenemos plena confianza en Ti Señor Jesús, porque siempre estás con nosotros, y buscas constantemente lo mejor para nosotros, trayendo todo lo bueno, incluso las cruces que has permitido en nuestras vidas.

Querido (nombre del cónyuge): Tú y yo somos uno. Te prometo que siempre te amaré y seré fiel a ti, nunca te abandonaré, daría mi vida por ti. Con Dios y contigo en mi vida lo tengo todo.

Gracias Jesús, Tú eres el gran servidor. Te amamos.

Amén

El mundo en sí mismo, necesita los testimonios de matrimonios fuertes y hermosos, está desesperado por esa luz.

Debemos crear una cultura que estime el matrimonio y la familia, estas palabras deben ser dichas con reverencia: El matrimonio y la familia, son sacramentos sagrados del Amor inestimable de Dios para el mundo.

"Así pues lo que Dios ha unido, que no lo separe en hombre". (Marcos 10,9-10)

Nunca permita que ninguna persona o alguna otra cosa inferior a ustedes, los separe a usted y a su cónyuge.

Dios es uno contigo, Dios es amor, el matrimonio es amor, y el amor perdura sobre lo que sea que venga, no llegará a su fin. [Leer 1 Corintios 13,7-8]

Seamos agradecidos con Dios por el don de nuestra pareja, estamos llamados a ser uno con ellos en el tiempo y la eternidad.

El Señor les bendiga y los haga un matrimonio santo en el amor.

ORACIÓN DE SANACIÓN Y LIBERACIÓN DEL PASADO DE SANTA GERTRUDIS





Santa Gertrudis, conocida como "la grande", fue dada a un convento alemán cuando era apenas una niña de cinco años, para que fuese criada como una monja. Ella recibió su primera visión de la "dulzura divina" de Cristo en 1281 cuando contaba con 25 años, y se convirtió en una consejera espiritual de todo aquel que acudía a pedirle consejos.

Ella fue poco recordada después de su muerte hasta que la edición latina de su obra fue publicada en 1536 y empezó a ganar una fama extraordinaria en los círculos religiosos católicos que disfruta en la actualidad, sobre todo como abogada de las almas del purgatorio.

Ella se entregó a Dios con un corazón ardiente y sumergido en el amor divino, en el que adelantó el camino de la perfección, viviendo sumergida en la oración y la contemplación. Murió el día 17 de noviembre del año 1301

El siguiente escrito está extraído del libro de las Insinuaciones de la divina piedad, de santa Gertrudis, virgen

ORACIÓN DE SANACIÓN DE HERIDAS PASADAS

Que mi alma te bendiga, Dios y Señor, mi creador, que mi alma te bendiga y, de lo más íntimo de mi ser, te alabe por tus misericordias, con las que inmerecidamente me ha colmado tu bondad.

Te doy gracias, con todo mi corazón, por tu inmensa misericordia y alabo, al mismo tiempo, tu paciente bondad, la cual puse a prueba durante los años de mi infancia y niñez, de mi adolescencia y juventud, hasta la edad de casi veintiséis años, ya que pasé todo este tiempo ofuscada y demente, pensando, hablando y obrando, siempre que podía, según me venía en gana, ahora me doy cuenta e ello, sin ningún remordimiento de conciencia, sin tenerte en cuenta a ti, dejándome llevar tan sólo por mi natural detestación del mal y atracción hacia el bien, o por las advertencias de los que me rodeaban, como si fuera una pagana entre paganos, como si nunca hubiera comprendido que tú, Dios mío, premias el bien y castigas el mal; y ello a pesar de que desde mi infancia, concretamente desde la edad de cinco años, me elegiste para entrar a formar parte de tus íntimos en la vida religiosa.

Por todo ello, te ofrezco en reparación, Padre amantísimo, todo lo que sufrió tu Hijo amado, desde el momento en que, reclinado sobre paja en el pesebre, comenzó a llorar, pasando luego por las necesidades de la infancia, las limitaciones de la edad pueril, las dificultades de la adolescencia, los ímpetus juveniles, hasta la hora en que, inclinando la cabeza, entregó su espíritu en la cruz, dando un fuerte grito.

También te ofrezco, Padre amantísimo, para suplir todas mis negligencias, la santidad y perfec­ción absoluta con que pensó, habló y obró siempre tu Unigénito, desde el momento en que, enviado desde el trono celestial, hizo su entrada en este mundo hasta el momento en que presentó, ante tu mirada paternal, la gloria de su humanidad vencedora.

Llena de gratitud, me sumerjo en el abismo profundísimo de mi pequeñez y alabo y adoro, junto con tu misericordia, que está por encima de todo, aquella dulcísima benignidad con la que tú, Padre de misericordia, tuviste sobre mí, que vivía tan descarriada, designios de paz y no de aflicción, es decir, la manera como me levantaste con la multitud y magnitud de tus beneficios.

Y no te contentaste con esto, sino que me hiciste el don inestimable de tu amistad y familiaridad, abriéndome el arca nobilísima de la divinidad, a saber, tu corazón divino, en el que hallo todas mis delicias.

Mas aún, atrajiste mi alma con tales promesas, referentes a los beneficios que quieres hacerme en la muerte y después de la muerte, que, aunque fuese éste el único don recibido de ti, sería suficiente para que mi corazón te anhelara constantemente con una viva esperanza

Si te ha gustado esta oración, compártela, quizás pueda ayudarle también a otros.


lunes, 1 de abril de 2019

CONOCE TU FE: CUANDO TE DIGAN QUE EL ROSARIO NO ESTÁ EN LA BIBLIA





El Rosario no está en la Biblia! Este es el argumento más común y grito de guerra (así lo pareciera muchas veces) que emplean nuestros hermanos protestantes para llamarnos la atención o reprendernos sobre la práctica católica de rezar el Santo Rosario…si supieran cuan equivocados están, pues de hecho es todo lo contrario. El rezo del Rosario SI está contenido en la Biblia y he aquí la prueba.


El rezo del Santo Rosario esta compuesto básicamente de 2 oraciones principales: El Avemaría y el Padre Nuestro.
El rezo del Santo Rosario consta de 2 partes: la meditación y la oración vocal.
En el primer aspecto componente del rezo del Santo Rosario conformado por la meditación, encontramos que está dividido en 4 misterios principales, cada uno dividido a su vez en 5 misterios. Cada uno de estos misterios contemplan los momentos de mayor trascendencia de la vida de nuestro Señor Jesucristo y los de su siempre virgen y madre, la virgen María.


Misterios Gozosos: La anunciación del ángel a María (Lc 1,26-38), La visitación de María a su prima Isabel (Lc 1,39-45), El nacimiento de Jesús (Lc 2,1-7),
La presentación de Jesús en el templo(Lc 2:21-40) y El niño Jesús perdido y hallado en el templo (Lc 2:41-51).


Misterios Dolorosos: La agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní (Mateo 26:39), La flagelación de Jesús (Jn/19/01-03), La coronación de espinas (Jn 19:5), Jesús carga la cruz a cuestas (Mt 27:32-34) , La crucifixión y muerte de Jesús (Mt. 27.32-56)


Misterios Gloriosos: La resurrección de Jesús (Mt 28,1-7), La ascensión de Jesús (Mr. 16.19-20), La venida del Espíritu Santo (Hechos 2).
Con respecto a los 2 últimos Misterios Gozosos: La asunción de la Virgen María, La coronación de María como reina y Señora de todo lo creado, puedes encontrar información al respecto en este enlace: Transitus Mariae.


Misterios Luminosos: El bautismo de Jesús (Mt 3:13), Las bodas de Caná (Jn 2), El anuncio de la llegada del reino de Dios (Mt 3:2) , La transfiguración de Jesús (Mt 17:1), La institución de la eucarística (Mt 26:26-30)


El avemaría no es otra cosa que un “resumen” del evento que nos cuenta el apóstol Lucas en (Lc 1,26-38), conocido como la visitación del ángel o la encarnación del hijo de Dios.
Lo que se puede leer en la Biblia (Lc 1,26-38):


Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.
Y aquí, lo que consideramos la oración Mariana más antigua, El avemaría:


Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor esta contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María madre de Dios…
Con respecto al Padre Nuestro, no hay nada que explicar. Lo encontramos LITERAL en (Mt 6:9-13):


Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Ya lo sabes. La siguiente vez que te digan que el Rosario no está en la Biblia, sorpréndelos, hazles saber que el rezo del Santo Rosario no solo está contenido en las sagradas escrituras, sino que también, te permite meditarlas todos los días!

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