miércoles, 20 de junio de 2012

Consagración de las familias al divino Corazón de Jesús




¡Divino Corazón de Jesús! henos aquí postrados ante vuestra Santa Imagen,
 con los sentimientos del reconocimiento más profundo por todos vuestros beneficios,
 y del más ardiente amor por vuestra inefable bondad.
Nosotros os consagramos, ¡oh Divino Rey!
 por medio del Corazón inmaculado de María y bajo el poderoso patrocinio de San José,
 toda nuestra familia.
 Sea nuestro hogar como el de Nazaret: el asilo inviolable del honor, de la fe, de la caridad, del trabajo, de la oración, del orden y de la paz doméstica.
 Sed Vos el modelo de nuestra conducta y el celoso protector de todos nuestros intereses.
Nosotros os consagramos, ¡oh divino Jesús!
 todas las pruebas, todas las alegrías, todos los acontecimientos de nuestra vida de familia, y os suplicamos que derraméis vuestras bendiciones sobre todos sus miembros, ausentes y presentes, vivos y difuntos.
 Los confiamos para siempre a vuestro divino Corazón.
Os rogamos también por todas las familias del universo: proteged la cuna de los niños, la escuela de los adolescentes, la vocación de los jóvenes; sed la fuerza de los débiles, el sostén de los ancianos,
 el esposo de las viudas, el padre de los huérfanos,
 velad con vuestro amor inmenso a la cabecera de los enfermos y de los agonizantes.
Pero sobre todo, ¡oh Jesús, océano de misericordia y de amor!
 os suplicamos que nos socorráis en el momento de la muerte; unidnos entonces más estrechamente que nunca a vuestro divino Corazón; sea él nuestro asilo, nuestro refugio, nuestro lecho de reposo; y después de dormirnos para siempre en vuestro seno bendito, ¡oh Jesús! encontremos en el Paraíso y en vuestro Sagrado Corazón, toda nuestra familia. Así sea.

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