viernes, 28 de noviembre de 2014

QUERIDO ANGEL


Querido Ángel perdóname por haberte dejado tanto tiempo solo. Nunca tuve demasiado tiempo para ti, muchas veces dudé de tu existencia y no quise escuchar tus susurros para advertirme de los peligros que podía haber evitado. Hoy al evocar mi vida veo que siempre estuviste cerca de mi, levantándome y dándome aliento y fuerzas para continuar el camino. A partir de hoy deseo ser tu amigo, estrechar nuestra relación, acercarme a ti para poder recibir esas bendiciones que tienes para mi. Me dejaré conducir
dócilmente por tus sabios consejos, no quiero más estar sin tí, te necesito, abre tus alas y ven a mi. 
LILIANA VIEYRA TANGUY

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